Fiscal: Tratamiento fiscal de los préstamos entre particulares

Fiscalidad de los préstamos entre personas físicas

lunes 21 de octubre, 2019

Veamos cuál es el tratamiento fiscal de los préstamos entre particulares

Formalizar un préstamo entre particulares es una forma posible de dejarle dinero a otra persona física (que puede ser un familiar) sin tener, necesariamente, problemas fiscales. Eso sí, la propia naturaleza de un préstamo implica la obligación de devolver el importe principal al prestamista. En este sentido, la Dirección General de Tributos, en relación a la firma de un préstamo sin intereses entre familiares, ha establecido que el mero hecho de la existencia de un vínculo familiar entre las partes no implica sin más la existencia de una donación encubierta. Lo habitual, si se opta por celebrar un contrato privado de préstamo entre familiares, es que se haga a título gratuito, es decir, sin intereses. Esto no plantea ningún problema, pero se debe de hacer constar en el contrato la gratuidad del préstamo, ya que de lo contrario, de conformidad con el artículo 40 de la Ley del IRPF, la Agencia Tributaria podría presuponer que el préstamo se ha constituido con un interés igual al del precio legal del dinero, que actualmente es del 3%. Igualmente, si se opta por firmar el préstamo con intereses, también se deberá hacer constar por escrito.

 

Por tanto conviene firmar un contrato por escrito. No firmar un contrato de préstamo privado podría implicar futuros problemas, ya que la Agencia Tributaria podría exigir a las partes que demostrasen de dónde viene el dinero y si se está devolviendo, para descartar una posible donación. Además, documentar la deuda no solo nos evitará problemas con Hacienda, sino que nos servirá para reclamarla en un futuro si hubiese un impago, o para traspasársela a un heredero en el caso de que alguno de los intervinientes falleciese. No obstante no es obligatorio elevar el contrato a escritura pública, y así nos ahorraremos los gastos del notario. No obstante, sí es conveniente registrarlo ante la Comunidad Autónoma, que lo sellará como exento del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.

 

En lo que respecta al plazo de devolución, éste debe ser realista. Los contratos a perpetuidad o cuya duración sea exageradamente dilatada, sobre todo si se compara con la esperanza de vida de los intervinientes, podrían ser comprobados. En el contrato debería indicarse la periodicidad de las cuotas (mensuales, trimestrales, semestrales, etc.), el importe de cada pago, si existe la posibilidad de liquidar anticipadamente el préstamo, si tiene comisiones, y qué medio se utilizará para satisfacer la deuda. También deberá incluirse cualquier cláusula que consideremos necesaria, como la posibilidad de pactar una prórroga si llegado el vencimiento la deuda no ha sido saldada en su totalidad o qué ocurre en caso de incurrir en un impago.